Saturday, April 2, 2011

Un pez fuera del amor

Cuando leí por primera vez el título del blog de mi hermano entendí claramente su sentido. En estos días  ha venido varias veces a mi mente esta frase de pez fuera del agua, y veo que no solo se es un pez sin su agua cuando se está fuera de la patria que nos vio nacer.
Yo me he sentido mucho como ese pez. Me doy cuenta que aún en mi patria soy un pez así, pero no piensen que hablo de política,  ¡no!, hablo de lo que siento. Nunca estoy satisfecho, siempre quiero más, pero no puedo más. El más no está en mis límites, sólo lo anhelo. Es por eso que soy un pez que simplemente no puede traspasar las barreras de sus aguas.

Mi hermano extraña su tierra, pero aún mayor abrazar a mi mamá y mi papá, a su otro hermano y a mí; extraña ver a sus amigos e ir juntos a la iglesia, tomar helado como a veces acostumbraban, conversar con sus amig@s entrañables.
Y también ese deseo no nos alcanza. Buscamos amor, pero lo vemos pintado en un cuadro tan palpable que creemos tenerlo al alcance. Tuvimos amor una vez en nuestros corazones, y ahora solo nos queda el amor de Dios. Con el amor de Dios sentimos paz: dádiva sublime a nuestras almas. El amor de Dios nos da la esperanza de encontrar un día el verdadero amor. Si amara con amor límpido para que mi Dios hubiera dado a su hijo por mí, o por ti ?!.
Porque no podemos amar enteramente es que nos fue dado Jesús, porque el salvarnos es mediante el amor. Si sintiéramos al menos un segundo que se siente cuando se ama lo pensaríamos dos veces antes de negar el regalo de Dios.
Tenemos pánico a esta palabra, la aborrecemos, la negamos, pero en el fondo todos la anhelan, es delicioso su aroma verdad!. Aunque deseemos estar solos o hacer daño a nuestros semejantes siempre queremos tener a alguien que nos dé muestras de cariño, es inevitable.
Por más que intente me siento como un pez fuera del amor.

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